martes, 3 de marzo de 2009

Ateneo de Barcelona: una casa que forma parte del arte que expone

Enclavado en el centro de la capital del estado Anzoátegui, entre las calle Juncal y San Felix, el Ateneo de Barcelona con su imponente estructura es un lugar digno de ser conocido por quienes visitan este estado Oriental.

Al entrar al Ateneo de Barcelona se respira ese aire que poseen las casas coloniales, con un patio interno y pasillos laterales que llevan a una escalera que nos traslada al segundo piso.

Las resaltantes tejas del techo y la sensación de tranquilidad de toda edificación donde se cultiva el arte, son una mezcla que nos permite apreciar en cada obra expuesta la imaginación del artista que la realizó. Pero por si misma la casa de altas paredes blancas y amplios ventanales donde funciona el Ateneo de Barcelona, nos hacen entender que el arte no está solo en los lienzos o en las formas, sino que llega hasta aquellos que con calidad de visionarios se preocuparon por dar a la gente un espacio para el disfrute de cada uno de los sentidos.

Por y para la cultura

La creación del Ateneo de Barcelona fue decretada el 30 de diciembre de 1970, siendo gobernador Guillermo Alvarez Bajares.

La casa donde funciona el Ateneo, fue construida reproduciendo las características de un antiguo inmueble de estilo colonial donado al estado por el periodista Vicente Emilio Otero Silva el 22 de abril de 1951.

Tal como lo expresa el documento original de donación, la intención de Otero Silva al entregar al estado la casa era la de contribuir a que los venezolanos y especialmente, los nacidos en el estado Anzoátegui disfruten y se beneficie con la instalación y progresivo desarrollo de una Casa de Cultura, en la cual tengan, la oportunidad de enriquecer sus conocimientos y así dotarse, como ciudadano, de la más adecuada preparación para la defensa de la nacionalidad contra la mediatización extranjera...”.

Pero la colaboración de los Otero Silva fue más allá, Miguel, hermano de Vicente, donó en 1965, una preciosa colección integrada por 44 piezas, todas de laureados pintores venezolanos.

Esta importante donación, sirvió de base para la exposición permanente que exhibe hoy el Ateneo de Barcelona en el salón que en reconocimiento al otorgante se llama “Salón Miguel Otero Silva”.

Elgica Semprun

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